lunes, 23 de febrero de 2009

Magia en clave de Luna

La oscuridad del cielo se funde con la profundidad del mar en un horizonte indiviso que huele a sal y a destino incierto. En la orilla, cada rompiente deja un pedacito de noche y se lleva algo del tiempo que nuestros pies de plomo intentan apretar contra la arena, aunque nos sabemos incapaces de atentar contra lo inevitable.
¿Una condena o una ley natural? No nos atrevemos a arriesgar una respuesta, nos quedamos en silencio. Preferimos el silencio.
Una brisa fresca acompaña el ritmo de la música de espuma blanca, más blanca que nunca. El me abraza. La noche es enigmática y espesa. Quizás las estrellas decidieron esconderse en sus pupilas como un acto de rebeldía ante tanta incertidumbre.
Todo el universo queda plasmado en la postal de un instante y se redime en un beso.

1 comentario:

Tefii..* dijo...

simplemente me encanto =)