martes, 24 de febrero de 2009

Contrariedades y errores evitables

Creo que cada vez que escribo vaticino desencuentros, destiempos, desmanes... desechos... desando caminos, si... pero involuntariamente y desgraciadamente también...

No solo ando dejando pedacitos de mi esencia en cada palabra sino que por alguna puta razón me adelanto al destino. Y también tengo la madita paradoja de hacer las cosas equivocadamente, aún sabiéndolo.

Claro que todo pasa por algo ¿No? Me autoconformo con esa frase hecha. Pero lo que más detesto sin duda es esa arrogancia humana y nefasta de "querer controlar todo lo que pasa", que "todo esté bajo control", incluso los sentimientos... im- po- si- ble! y por demás espantoso. Necesito dejar fluir lo que tengo adentro, haciéndome cargo de los precipicios y de las posibles caídas.

Lo cierto es que en el fondo (o no tan en el fondo) me gusta que la vida me soprenda. Vaya contrariedad: últimamente ando peléandome con el miedo y los fantasmas... sintiéndome para la mierda y arruinando las cosas...

lunes, 23 de febrero de 2009

Magia en clave de Luna

La oscuridad del cielo se funde con la profundidad del mar en un horizonte indiviso que huele a sal y a destino incierto. En la orilla, cada rompiente deja un pedacito de noche y se lleva algo del tiempo que nuestros pies de plomo intentan apretar contra la arena, aunque nos sabemos incapaces de atentar contra lo inevitable.
¿Una condena o una ley natural? No nos atrevemos a arriesgar una respuesta, nos quedamos en silencio. Preferimos el silencio.
Una brisa fresca acompaña el ritmo de la música de espuma blanca, más blanca que nunca. El me abraza. La noche es enigmática y espesa. Quizás las estrellas decidieron esconderse en sus pupilas como un acto de rebeldía ante tanta incertidumbre.
Todo el universo queda plasmado en la postal de un instante y se redime en un beso.